Ricardo Sierra: “Zidane era el Federer del fútbol”

  

Ricardo Sierra Calvo ha crecido a la par que el césped de los campos de fútbol de primera división. Lleva trece años con su inseparable micrófono acercándonos la voz de cientos de protagonistas del deporte. Se podría decir que es el Totti del periodismo, por eso de serle fiel a la casa que lo vio nacer, allá por el año 1995, y también por su destreza ante las adversidades. No es fácil regatear a futbolistas y entrenadores al final de un partido. Los hay a quien las verdades le molestan... pero para eso estamos. Ricardo es de esos que sí creen en el matrimonio entre el deporte y este oficio de contar historias. Le quitamos el inalámbrico y ahora es él a quien trataremos de driblar.

 

 

Llevas 13 años haciendo pies de campo, ¿a qué huele un césped de primera división teniéndolo tan cerca?

 

(Risas) Huele a frescura... más que oler, la sensación que siempre tienes es de cercanía. Cuando era más joven, al estar así tan cerca, olía a linimento, que era lo que se ponían los futbolistas antes de salir, pero aquel olor ya pasó a mejor vida.

 

Estuviste en el césped del Santiago Bernabéu cubriendo el último clásico, ¿qué es lo que más impresiona de un partido de esta talla a ras de suelo?

 

En general todo porque fue el mejor clásico en el que yo he estado en cuanto a ambiente, a lo que se jugaban, a que estaban los mejores sobre el campo, al partido con la tensión hasta el final.... Hubo de todo, la exhibición de Messi, la remontada del Madrid épica que luego fue truncada en ese minuto final con el gol de Messi. Todo lo que sucedió sobre el terreno de juego le dio un tinte épico... fue el clásico más entretenido en los que yo he estado.

 

¿Quién es el mejor jugador que has visto en directo?

 

Zidane. Hacía unas cosas que yo no había visto antes, y ya no me refiero a cuestiones de goles, sino a controles, la elegancia, la clase, los movimientos... Zidane era el Federer del fútbol. El fútbol que yo he practicado y que veía era más de fuerza, más tosco, y Zidane fue el primero que yo vi que podía hacer una cosas increíbles con mucha elegancia. A día de hoy, evidentemente, Messi y Cristiano Ronaldo hacen cosas que no son normales y que no ha hecho nadie antes.

 

¿Con cuál te quedarías de los dos?

 

Messi está por delante, más que nada por todo el tiempo que lo lleva haciendo. Es diferente. Cristiano Ronaldo es un tremendo portento físico, un rematador nato y tiene unas cualidades extraordinarias, pero Messi hace cosas y hace jugar a los demás. Messi mejora al resto.

 

¿Cómo es tu relación con los futbolistas?

 

Correcta y educada.

 

¿No va más allá de lo profesional?

 

No, siempre he procurado que no vaya más allá de tener una relación simplemente cordial. Entiendo que, para un periodista, o al menos en la labor que yo hago, debe mantener siempre cierta distancia porque eso te permite ser independiente a la hora de valorar la circunstancia del juego.

 

En tu portada de Twitter, tienes la fachada de Wembley, ¿es el estadio de fútbol más espectacular en el que hayas hecho un pie de campo?

 

Tengo Wembley por un partido de la selección española, pero no era la primera vez que había estado. Al final, Inglaterra es la que inventó el fútbol y Wembley es la cuna, la catedral de este deporte, aunque sea el nuevo Wembley... por eso lo tengo. Si quitamos los estadios de España: el Bernabéu, el Calderón y el Camp Nou, que son los que impresionan, Anfield me impresionó más. Old Trafford me gustó mucho, San Siro, el de la Juventus... son estadios míticos.

 

Si buscamos tu nombre en Google, los primeros resultados son todos acerca de polémicas como la que tuviste con Cesc Fàbregas o, más recientemente, con Luis Enrique. Parece que se ha vuelto muy tensa la relación prensa-futbolistas, ¿por qué se ha llegado a este punto?

 

Se han polarizado un poco las cosas. La controversia y la polémica quizá tengan más ruido, que no repercusión; y no tengo ni idea si venden más o no, pero llaman más la atención.

 

¿Cómo afrontas estas situaciones?

 

Nunca es agradable, pero siempre procuro hacerlo con respeto y con educación. Entiendo que la presión a la que están sometidos entrenadores y jugadores es muy alta, y a veces los pillas en determinados momentos que no son fáciles para ellos. Hasta cierto punto es entendible que en un momento dado no tengan la capacidad y la sangre fría como para poder medirse.

 

¿Se le da demasiada importancia a las declaraciones de los futbolistas y entrenadores? Muchas veces dicen todos lo mismo, con discursos sesgados.

 

Nosotros intentamos reflejar todos los aspectos del fútbol. Las declaraciones de los protagonistas no dejan de ser las impresiones de primera mano de los que lo están viviendo más de cerca, porque nosotros, al final, somos espectadores. Sus declaraciones nos ayudan a comprender mejor los momentos que están viviendo.

 

En más de veinte años como profesional de Canal+, ahora Movistar+, has pasado por todo prácticamente: reportero, reportero inalámbrico, enviado especial, presentador de programa, editor de informativos, narrador y locutor. ¿Qué te gustaría poder hacer?

 

Unos Juegos Olímpicos como reportero. No me retiraré hasta conseguirlo.

 

Daimiel, Maldini, Ponseti, tú... menuda generación.

 

Se aprende mucho al lado de ellos porque el periodismo no deja de ser un oficio que lo aprendes a base de practicarlo. Evidentemente, tienes que estar preparado para ejercer este oficio, pero en el día a día surgen aspectos que no aprendes hasta que te enfrentas a ellos.

 

Trabajaste también al lado de Josep Pedrerol. Por entonces, ¿era un ejemplo como compañero y periodista?

 

Él hacía entrevistas en el palco y yo empezaba a hacerlas en el terreno de juego. Realizando ese trabajo, Josep Pedrerol fue un referente.

 

¿Lo sigue siendo?

 

Para mucha gente, de una parte del periodismo, sigue siendo un referente.

 

¿Culpar a la crisis del periodismo de la mala práctica profesional, de la poca calidad y del retroceso que ha habido en los últimos años es una excusa?

 

No creo que el periodismo deportivo haya sufrido un retroceso, lo que hay es mucha más variedad y muchos más formatos, pero se sigue haciendo un periodismo deportivo de mucha calidad a todos los niveles. Otra cosa es que a veces pongamos el foco o el altavoz en determinados ejemplos.

 

Vi tu Instagram y... ¡juegas al rugby!

 

Jugador de rugby de veteranos (risas).

 

¿Te gustaría cubrir un partido de rugby?

 

Me acerqué al rugby hace muy poquito, hace dos años, cuando mi hijo empezó a jugarlo. Antes, lo seguía de vez en cuando, veía algún partido de las Seis Naciones, pero no entendía mucho de rugby... lo veía como cualquiera ve un evento deportivo importante, pero sin entender demasiado.

 

¿El ambiente es muy diferente al del fútbol?

 

Sí sí, es diferente. No conozco el ambiente del fútbol a nivel de niños, pero por las noticias... En el fútbol, los chavales juegan con demasiada presión porque todos los padres queremos que nuestro hijo sea el mejor y nos olvidamos de que lo importante es que se divierta. Esta es la premisa fundamental en el rugby: que los niños se lo pasen bien, que haya buen ambiente, mucho respeto, y eso está por encima de cualquier otra cosa. No he visto a nadie en el rugby que quiera que su hijo llegue a jugar un Mundial con la selección española, o que pretenda que su hijo sea el mejor del mundo. Los padres también vamos para divertirnos y el fomento del tercer tiempo en el rugby hace mucho y muy bueno al deporte.

 

También cubriste el US Open de Tenis, Wimbledon, el Rali de Cataluña, golf... ¿Es justo que haya un monopolio futbolístico en el panorama deportivo nacional?

 

No sé si es justo o no, pero al final es lo que más atención demanda. Sí nos olvidamos de que hay muchos otros deportes que también pueden atraer nuestra atención. No sabría decirte cuál es la solución, porque dices: “Vamos a hacer mucho baloncesto”, pero si luego ves que las empresas, las audiencias o los periódicos no venden tanto con eso, pues no tienes más remedio que ir al fútbol, que al final es el deporte que más gente arrastra.

 

Estuviste al lado de Rafa Nadal, ¿cómo es como persona?

 

Sensacional, un tío muy sencillo y muy natural. Al final, eso es lo destaca de deportistas de ese alto nivel, y eso lo transmite Rafa Nadal a pesar de todo lo que ha hecho y de ser el mejor deportista español de la historia.

 

¿Es una excepción?

 

No no no, hay muchos, lo que pasa es que llaman más la atención otros comportamientos, otras formas de ser.

 

En estos últimos años, ¿cuál es el momento con más chispa que has vivido?

 

El que más recuerdo en el plano personal fue el partido de semifinales del Mundial cuando Puyol marcó el gol a Alemania y nos clasificamos para la final. Para mí, fue el mejor momento, más allá del gol de Iniesta y de la final y de cuando fuimos campeones. Fue esa sensación de tener la posibilidad de estar en una final de un Mundial con la selección española por primera vez en la historia, y, además, mientras estaba cubriendo esa información. Fue un momento especial.

 

Una película.

 

Doce del patíbulo.

 

Un libro.

 

El Jarama, de Sánchez Ferlosio.

 

Una canción.


Sultans of swing, de Dire Straits, la versión en directo del disco de Alchemy.

  

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