Jennifer Pareja: “No me considero feminista, pero hay que luchar por según qué cosas”

No debe de ser fácil caer de la gloria a, prácticamente, la nada. Para más inri, de la noche a la mañana. Viajar al pasado, rebobinar los incontables minutos de éxito, lloros y esfuerzo, y comprobar que un solo segundo del presente puede secarlo todo. A esa batalla se tuvo que enfrentar Jennifer Pareja Lisalde (Olot, Girona, 1984) el verano pasado. Con el título de mejor jugadora del mundo en su memoria, se despidió de, como ella admite, “su vida"; para el resto de los mortales, el waterpolo. Ella no sabía que aquel iba a ser su último partido. El porqué, no haber sido convocada por Miki Oca para disputar los Juegos Olímpicos de Río 2016. Fue un envite demasiado duro del que asegura ya estar recuperada. Lo dice al otro lado del teléfono, con una voz acelerada y decidida que transmite una fuerte personalidad, una estela que evidencia una de las mejores deportistas españolas de la historia. Con todo, catorce minutos de charla, el mismo tiempo que antes pasaba fuera del agua en sus partidos como waterpolista y que ahora le sirve para volver a meterse de lleno en la piscina.

 

 

¿Cuánto te ha cambiado la vida desde que te retiraste?

 

Buf, te cambia totalmente. Estaba acostumbrada a un ritmo de vida y a una rutina que no tiene nada que ver con la que llevo ahora.

 

En su día, dijiste que querías presentarte a las oposiciones para ser Mosso d'Esquadra, ¿en qué quedó eso finalmente?

 

Nada, no quedó en nada. Sí que es una cosa que me gustaba desde pequeña. Opté finalmente por dedicarme a algo del deporte, ha sido mi vida y es lo que me sigue apasionando. El objetivo sigue siendo estar vinculada al mundo del deporte.

 

A día de hoy, ¿qué haces?

 

Estoy en el Club Natació Sabadell en temas de patrocinio, relaciones públicas, márquetin... y con varios proyectos ahí pendientes. También soy embajadora de Iberdrola. Vamos haciendo cositas por el deporte.

 

¿Te limitaba mucho tu vida como waterpolista?

 

No, no me limitaba. Si realmente lo pienso, de hecho, es lo que me ha apasionado. No me arrepiento de ella, lo contrario, he vivido cosas increíbles. Pero, sí que es verdad que, cuando lo dejas, te das cuenta de que había muchas cosas que no podías hacer, deportes como esquiar, deportes de aventura... Te limitas porque estás pensando sobre todo en no lesionarte, en estar bien y en estar siempre a punto.

 

¿No haber sido convocada para los Juegos Olímpicos de Río 2016 tuvo algo que ver en tu retirada?

 

Evidentemente tuvo que ver. Sí es verdad que se acercaba y me iba preparando para ello, pero no sé en qué momento concreto hubiera llegado. Ya se estaba acercando, pero no me lo había planteado como tal, y la decisión de los Juegos aceleró todo el proceso.

 

Por entonces, parecía como si te hubiesen arrancado una parte de ti.

 

Sí sí, fue un momento superduro porque tampoco me lo esperaba y sabía que era toda mi vida, era todo lo que había luchado, todo lo que había soñado. No quiero seguir centrándome en esto, la vida son etapas y esta se ha terminado, pero empieza otra, y no sé, me ilusiona, me ilusiona todo lo que viene.

 

¿Volviste a hablar con el seleccionador español Miki Oca?

 

No volví a hablar con él, pero no quiero entrar en más detalles de esto.

 

¿Cómo y dónde te hubiese gustado retirarte?

 

Me hubiese gustado sobre todo ser consciente de mi último partido, que supiera que era mi último partido. Ese mismo recuerdo de los primeros partidos que jugué.

 

Desde el 2013 hasta que te retiraste, según tú misma, bajaste el nivel, ¿qué te pasó en ese período?

 

Básicamente, lo que le pasa a cualquier deportista: todos somos humanos y es difícil estar siempre al mismo nivel, todo son rachas. Hay momentos en que las cosas te salen mejor y momentos en que te salen peor.

 

Llegaste a acudir a un psicólogo.

 

Sí, nosotros hemos utilizado durante muchos años el psicólogo y no solo cuando estás mal, simplemente para el rendimiento. En aquel momento también era cuestión de rendimiento y por eso pedí ayuda de un psicólogo. Pero vamos, no era la primera vez que pedía ayuda a un psicólogo.

 

¿Ya has recuperado la sonrisa?

 

Sí sí sí, por supuesto, de hecho, me ha sorprendido porque me daba miedo que nada me volviera a ilusionar como el waterpolo. Es verdad que las sensaciones y las experiencias que vives cuando juegas no las vas a tener nunca más, pero estoy ilusionada, tengo muchas ganas de aprender y de hacer cosas diferentes.

 

Sumando los malos momentos que has vivido, porque sufriste muchas lesiones, pero, sobre todo, los buenos momentos, ¿la realidad que has vivido ha superado cualquier sueño?

 

Esa es mi frase de las redes sociales y del día a día. Es verdad que siempre soñé con unos Juegos Olímpicos, pero no soñé tan arriba. He vivido cosas increíbles y me parece que soy afortunada, y sí ha superado cualquier sueño.

 

Dentro del agua, ¿cuál ha sido el momento con más chispa para ti?

 

(Silencio) Complicada esta pregunta, eh (risas). Hostia... siempre me quedo con un partido, el de cuartos del Mundial de Barcelona, te cuento el porqué: nosotras habíamos perdido la final olímpica contra Estados Unidos y en el Mundial de Barcelona del año siguiente nos toca el partido de cuartos contra Estados Unidos. Era 'El partido', si ganabas, te cargabas a Estados Unidos, y encima estábamos en Barcelona. Para mí, ese partido fue superespecial, primero, por lo que se vivió en esa piscina ese día, y, a nivel personal, por cómo me salió.

 

¿Una es consciente de que es una de las mejores deportistas que ha habido en este país?

 

No, se lleva con normalidad. Me quedo con el cariño de mucha gente, con los comentarios. Me alegra ser una de ellas, pero vamos, no lo llevo de ninguna manera especial.

 

Para ti, ¿quién es el deportista perfecto?

 

Tengo debilidad desde hace muchísimos años por Rafa Nadal, y lo he demostrado en más de una ocasión. Me parece un deportista increíble en todos los aspectos. Es un trabajador, su actitud me apasiona, su lucha, sus ganas... todo, y sigue estando, desde hace muchísimos años, arriba de todo, así que para mí ha sido siempre un referente.

 

Aparte de ser una experta del waterpolo, ¿sobre qué otros temas te gusta mojarte?

 

Me encanta hablar de deporte en general, de sus valores, no solo del waterpolo. Ahora, estoy muy metida en esos temas, en charlas para empresas. Tenemos una asignatura pendiente, y cada vez va a mejor, pero me parece que todos los valores del deporte son aplicables en nuestra sociedad, en las empresas, en la educación, en todo. Me encanta debatir sobre esto.

 

¿Te consideras una persona feminista?

 

No, me considero una persona que sí que quiere la igualdad deseada, sobre todo en el mundo del deporte y en muchos otros ambientes. Simplemente, nos merecemos lo mismo que los hombres, debería ser algo normal. No me considero una persona feminista, pero hay que luchar por según qué cosas.

 

Hoy en día, se ven claramente alusiones machistas en los medios de comunicación, ¿tú llegaste a sufrir alguna?

 

No no. Yo, más que nada, llegué a sufrir la diferencia de condiciones que había... no eran las mismas hace quince años para el waterpolo masculino que para el femenino. Esto sí que lo hemos vivido. Y, luego, algunos comentarios concretos del estereotipo del deportista, del estar fuerte, de la belleza de la mujer... algún episodio de estos en concreto, pero vamos, no. Siempre creo que lo he llevado muy bien; si ha habido algún episodio, lo he cortado rápido.

 

Segundo puesto en Londres 2012, medalla de oro en el Mundial de Barcelona 2013 y mismo puesto en el Europeo de Budapest 2014. Después de ese quinto puesto en Río 2016, ¿volverán las 'Guerreras de oro' a lo más alto?

 

Hay mucha cantera y en el waterpolo se está trabajando bien. Hay que seguir apostando por el deporte femenino y por el waterpolo en concreto. Sí que es verdad que hemos conseguido algo muy, muy grande, no sé si se volverá a conseguir, pero trabajando viene el futuro y vendrán años buenos.

 

¿Las 'Guerreras de oro' habéis hecho crecer el waterpolo como deporte?

 

Sí, una de las cosas que me llevo a nivel personal y a nivel de equipo es el crecimiento que hemos visto del waterpolo gracias a nuestra medalla de Londres y a estos tres años buenos que hemos tenido. Somos conscientes de que el número de iniciativas ha aumentado, de que hay muchas más niñas que quieren jugar al waterpolo y de que la gente considera también el waterpolo como un deporte de chicas. Hay muchos padres que me dicen “mi hija quiere ser como tú”, entonces, creo que sí que hemos hecho crecer el deporte.

 

¿Jennifer Pareja volverá al agua como jugadora?

 

La verdad es que creo que no, eh, creo que no. Sigo haciendo deporte, pero no sé, de momento, no lo echo nada de menos. Echaba de menos el hacer deporte en sí, y lo estoy haciendo. Tampoco descarto volver algún día para pasármelo bien, no al alto rendimiento ni mucho menos.

 

Una película.

 

The Holiday.

 

Un libro.

 

La sombra del viento o La verdad sobre el caso Harry Quebert.

 

Una canción.

 

Uf, es que no tengo una en concreto, a ver, cuál te diría yo... alguna de Love of Lesbian, me da muy buen rollo.

 

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