Borja Terán: “Se considera que cuando gana un partido, le regalan una televisión pública”

De pequeño, creía que Prado del Rey era un parque de atracciones y no unos estudios. Con el paso de los años, se dio cuenta de que, por momentos, no estaba tan equivocado. Pasó de ver la televisión a que la televisión lo viese a él. Y es que Borja Alonso Terán (Santander, 1981) es, probablemente, la enciclopedia televisiva más extensa de nuestro país, pero con pies y cabeza. Este periodista, de esos que cuentan la verdad, parece tener la poción mágica para devoverle el color a un medio cada vez más marchito. Me lo imagino al otro lado del teléfono, viendo de reojo algún programa a la vez que intenta cambiar el rumbo de esa mal llamada caja tonta.

 

 

Analista de televisión reconvertido en bloguero de éxito, ¿cómo se convierte uno en referencia en temas televisivos?

 

Me considero periodista. Siempre me ha gustado divulgar la trastienda de los medios en general. Yo estaba trabajando detrás de la televisión, tenía un blog personal muy mío, y, hace seis años, lainformacion.com lo vio y les gustó muchísimo. Ellos querían relanzar su sección de televisión con alguien que la explicara de una forma más de autor, con una mirada propia, que se diferenciara de toda la información que había, que era muy parecida. Entonces, me ofrecieron que yo relanzara un blog que tenían ellos, que se llamaba y se llama Telediaria.

 

Eres el azote de la actualidad televisiva, ¿alguna vez algún canal te ha reprochado tu sinceridad?

 

A veces, los canales o gente detrás de los canales te hacen llegar que tal análisis no les ha gustado o intentan reconducir tus análisis. No sé si soy el azote de la actualidad televisiva porque al fin y al cabo soy un periodista al que le gusta explicar por qué y cómo suceden las cosas desde mi mirada y mi pasión. Me gusta intentar aportar y explicar hacia dónde nos están llevando las corrientes de hoy, aprendiendo mucho de la televisión de nuestra historia. Tengo que ser, sobre todo, coherente y honesto como periodista, y eso no siempre le puede gustar a todo el mundo.

 

Te da igual lo que te digan.

 

En el periodismo, al final, la objetividad no existe, pero sí existe la honestidad crítica. Sin ella, no vamos a ninguna parte, es nuestra mejor credibilidad. Es muy interesante que la gente que te sigue y que te lee también vea tus gustos, tus intereses, tus inquietudes, de qué pie cojeas, si te gusta más un programa que otro... pero que al mismo tiempo vea cómo haces el ejercicio para ir hacia la objetividad.

 

¿Qué te hace encender la tele?

 

Porque vivo de ello y tengo que comer (risas). Siempre me piropean diciendo que da gusto que a alguien que escribe de tele le guste tanto la tele, eso me lo dicen muchos profesionales del sector... como que no es tan habitual. Pero ¿sabes qué pasa? Que ahora estoy en un momento de un poco de desamor acerca de la televisión. Llevo seis años escribiendo sobre ella y creo que podríamos tener una tele mucho más creativa, mucho más imaginativa, mucho mejor. La televisión de hoy, por momentos, me aburre un poco, porque es muy repetitiva; excepto grandes excepciones, todo se parece a algo ya visto. Por eso, ahí estamos intentando divulgar la tele para que sea mejor e intentar cambiar eso.

 

Seguro que tienes en la cabeza ideas de algún formato televisivo nuevo.

 

Siempre tengo muchas ideas en la cabeza. La televisión de hoy se ha olvidado del poder de la entrevista a la que solo le basta el primer plano y un protagonista... y eso es superpoderoso. La entrevista sin ningún aditivo. Ahora, está El hormiguero como ese torbellino de emociones, músicas, bailes y espectáculo, donde, al final, lo de menos es el entrevistado. Y luego, está en el otro lado Bertín Osborne, que es el docushow de vamos a tu casa o vienes a la mía, y lo revestimos de millones de cosas. Pero esa entrevista desnuda de alguien contando una buena historia, sea popular o anónimo, se ha perdido. Hay que intentar recuperarlo, y probablemente lo tendrá que recuperar Televisión Española.

 

¿De qué estilo?

 

A mí me gustaba mucho Julia Otero, y me gusta, es mi referente profesional. Ha habido grandes programas de entrevistas con ella en nuestra televisión, desde La luna, a finales de los ochenta, hasta Las cerezas, en el 2004. Julia es una gran entrevistadora.

 

Ella se documentaba. Bertín llega a las entrevistas y pregunta obviedades de la persona.

 

Bertín entrevista y lo hace muy bien. Hace la entrevista campechana, de 'somos amigos', de 'buenrrollismo'. Pero sabes que es una entrevista amable. Luego, hay otro tipo de entrevistas más incisivas. Y después, está la entrevista punto medio, de escuchar y dejarte llevar. Eso depende de la personalidad de cada uno. Lo de Bertín no es una entrevista como tal, es una reunión de amiguetes cocinando (risas). Porque siempre cocinan, esa es otra. El programa de Bertín está muy bien y tiene mucho mérito.

 

Y, por lo contrario, ¿qué te hace apagarla?

 

Nada me hace apagar la tele, porque tengo tanta curiosidad... No soy de esos que ven un tipo de género y dicen “hay que apagar la tele”. Además, los que trabajamos haciendo o analizando tele tenemos que ver de todo. Sí que hay cosas que me puedan aburrir soberanamente, por ejemplo, Mujeres y hombres y viceversa lo tengo que ver para analizarlo, pero me parece un programa muy vacío intelectualmente.

 

Te he oído decir que ahora ves incluso menos la televisión que antes, ¿la sociedad también ha perdido esas ganas de encender el televisor al llegar a casa?

 

Yo nací en el año 81, y crecí viendo una televisión que era muy muy creativa y muy atrevida. La televisión más creativa en este país ha sido en los 80, 90. Eso es lo que me llamaba la atención, una televisión que no tenía pelos en la lengua, que jugaba con las ideas, que trasteaba con la imaginación y que era muy cómplice del espectador. ¿Qué pasa ahora? Que queda mucho de eso, pero, si hubiera crecido a finales de los 2000 viendo cosas, tendría puesta toda mi atención en las redes y en internet, en las nuevas plataformas. Porque es ahí donde se está cociendo ahora el atrevimiento con las ideas. Y la televisión tiene que atreverse más. La televisión nunca va a desaparecer porque siempre va a ser ese aparato que te acompaña. En cuanto al periodismo, también es muy importante la televisión, porque ahora tenemos más información que nunca, pero no la tenemos bien digerida, y es importante digerirla.

 

¿También va a ser así para la televisión como objeto?

 

La televisión como objeto también va a seguir presidiendo los salones e irá cambiando. Cada vez, será más interactiva, pero siempre habrá canales de televisión porque los canales en directo, como acontecimiento, acompañan. El consumo de las series irá evolucionando, será más 'a la carta', aunque también habrá series-acontecimiento, que querremos consumirlas juntos. Pero sí que es verdad que yo ahora consumo mucho más contenido cuando yo quiero. También estoy prestando mucha atención a las nuevas narrativas audiovisuales.

 

El transmedia que muy bien utilizó la serie de TVE El Ministerio del Tiempo. ¿Es el futuro?

 

Es imprescindible. Se habla mucho de transmedia, pero muy poca gente sabe lo que es. En cambio, El Ministerio del Tiempo es el claro ejemplo de saber entender el lenguaje de la redes y lo que significa hacer un capítulo de una serie transmedia. Hay un productor transmedia que está introducido en todo el proceso de producción del producto desde el principio, y es uno más. La serie trabaja pensando en las redes y en la participación de la audiencia desde el minuto 0, no cuando hay que vender la serie, y eso es muy importante, porque eso es un contenido de calidad. El capítulo virtual de El Ministerio fue el primero a nivel mundial. El espectador participa, no se queda solo en la experiencia de caminar por el decorado de la serie, sino que hay pruebas, retos, comprueba lo que sabe de la serie... Eso está muy guay, y esa es la función de Televisión Española, innovar por ese camino, que si no las privadas no se atreven.

 

¿Has sido fanático de algún programa alguna vez?

 

Sí, yo he sido muy fanático de muchas cosas. Tengo varios referentes profesionales. Uno es Julia Otero. Cuando salía del instituto, me ponía a escucharla, ella es la persona que me ha enseñado qué es esto del periodismo y qué significa sentirse identificado con la comunicación. Y fui fanático de Lo + Plus, en su primera etapa, con Fernando Schwartz y Máximo Pradera, dejaba todo para verlo. Me gustaba muchísimo, primero porque ejemplificaba la televisión con la que aprendes descubriendo a gente de la cultura, y luego por cómo cuidaba toda la puesta en escena, cómo servía para dinamizar el canal, cómo trasteaban con los elementos que tenían, que eran pocos, y con la creatividad.

 

También tienes buenas palabras para Ramón García.

 

Aparte de que he crecido con él viéndolo en la tele, luego he tenido la oportunidad de trabajar a su lado en COPE. Es increíble verlo trabajar porque es de esa gente que entiende muy bien al oyente, comunicando con una emoción, una pasión y una profesionalidad... hace falta más gente como él y tenemos que aprender con él. Por cierto, ahora está en Castilla - La Mancha triunfando con muy buenos datos en la tarde y está haciendo muy buen trabajo. Pero, en este país, somos muy así, de no valorar como se merecen a los presentadores que han sido de verdad presentadores. Ramón es el claro ejemplo de presentador presentador, que controla el plató, la iluminación y la necesidad del espectador en cada momento. Además, él era muy divertido y tenía mucha corrosión, y, por supuesto, tenía el Grand Prix.

 

Muchas veces escuchamos por la calle: “Que vuelva Ramontxu y el Grand Prix en verano”. ¿Por qué no se intenta algo parecido?

 

El Grand Prix fue un superéxito, ya lo sabes, y murió de éxito, probablemente, y de prejuicios de los directores de las cadenas. Hubo un cambio de política en TVE y los nuevos directivos yo creo que tuvieron prejuicios con el formato, con la vaquilla... y lo retiraron. ¿Volver? Es un programa que podría volver, pero no se podría hacer a medio gas. El problema que ha tenido nuestra televisión en los últimos años es que se han intentado recuperar grandes formatos de éxito, como Sorpresa, ¡Sorpresa!, por ejemplo, pero se ha hecho a medio gas, con sorpresas más prefabricadas, grabado... Habría que hacerlo de otra forma, con otro tipo de decorado más actual y con mucha más risa, pero sobre todo manteniendo el secreto del éxito del programa: que iba gente normal, gente de los pueblos. Hoy en día, los castings en televisión se prefabrican mucho más, para que veamos a un cachitas guapo, a la gorda graciosa... Eso se ha perdido en nuestra televisión, la gente de verdad participando en la tele.

 

En España, hemos tenido auténticos fenómenos sociales como Operación Triunfo, Gran Hermano, Tu cara me suena... pero ¿eso es sinónimo de buenos programas desde el punto de vista técnico, de realización, de guion...?

 

Siempre digo que los grandes fenómenos televisivos de nuestra historia son cien por cien españoles, excepto Gran Hermano. Por ejemplo, el Un, dos, tres..., fenómeno televisivo que ha marcado generaciones, era un programa hecho cien por cien en España para España por 'Chicho' Ibáñez Serrador. Y con Operación Triunfo ha pasado exactamente lo mismo. ¿Qué tenía Operación Triunfo? Que fue el Verano azul de la generación del 2000, porque consiguió dar con un casting totalmente genuino, probablemente porque nadie sabía a lo que se enfrentaba. Era una pandilla de chicos que podrían ser de cualquiera de nuestros barrios, de diferentes perfiles, pero que eran de verdad. La verdad que transmitían esos chavales era increíble. Y luego, se supo aderezar con la convivencia y con unas galas semanales muy bien producidas. Es decir, para hacer un gran espectáculo de entretenimiento en televisión, el espectador agradece que exista una buena producción, y eso lo tiene también Tu cara me suena. ¿Por qué la gente ve TCMS y no se cansa estando en la quinta temporada con todavía más éxito? Porque se curran cada puesta en escena, no dejan de apasionarse para sorprender, esa es la clave de la televisión. La televisión sin un decorado, sin una realización no es televisión, es radio en colores.

 

Algo así pasa con el nuevo programa de La 1, El gran reto musical.

 

Ahora mismo, Televisión Española no está entendiendo muy bien lo que es la televisión. Intentan reproducir roles que funcionaron en un tiempo, pero mal reproducidos. Han optado por un modelo de negocio familiar que le llaman ellos, pero no creo que el servicio público de TVE sea hacer televisión familiar vacía. Hay que hacer televisión familiar con un poco de chicha creativa, y eso se consigue sabiendo cuidar la puesta en escena, y no quedándose en la emoción de un niño, que está muy bien, pero no es suficiente, como ocurre con el programa que se estrenó hace unas semanas. O el programa Jugando con las estrellas... Me parecen programas más de verano, de bajar la guardia, que otra cosa.

 

Hablaste también de la nueva serie de TVE, iFamily: “Lo de la nueva serie de La 1 define mucho el estado de mediocridad en el que estamos inmersos”.

 

Ahí está la audiencia, no le interesó a nadie prácticamente, y va a interesar a menos cada semana. ¿Por qué? Porque esa serie no habla, no conecta con el interés de la gente de su tiempo ni de nadie. Son producciones que intentan ser familiares, pero siguiendo unos cánones de un tipo de televisión que ya no concuerda con un espectador que ha evolucionado. Ana y los siete hoy ya no funcionaría. Funcionó en un momento con unas circunstancias sociales y con un cebo social muy importante en ese momento, que era Ana Obregón. Además, es una serie con un guion muy vacío y con una interpretación muy mala. De todas formas, la ficción en España ha sido de muy buena calidad, empezando por TVE. Las grandes ficciones de TVE se hicieron en los 80: Las chicas de hoy en día, Segunda enseñanza, Anillos de oro... cualquier ficción tiene una calidad mucho más importante que iFamily, no entiendo por qué TVE hace estas series que parecen de la sesión vespertina de un canal infantil.

 

¿Por qué se están haciendo tantas cosas mal en las televisiones generalistas si hay gente que sabe lo que puede funcionar y lo que no?

 

La crisis produjo una sensación de miedo en las directivas. Falta creer más en la inteligencia del espectador y más intuición. Hay un directivo que me gusta mucho porque tiene mucha intuición, que es Fernando Jerez, que dirige Movistar Plus y #0, y sí que te sorprende porque se atreve con las ideas todo el rato, y lo ves con todos los programas que propone. Nos falta gente como él en todas las cadenas, que se tiren a la piscina, que se atrevan a hacer un canal a través de la marca y que vayan más allá, que no intenten reproducir todo el rato cosas que ya funcionaron. Es difícil, porque los directivos tienen otros directivos arriba y las televisiones no dejan de ser un negocio. TVE se sentirá orgullosa de su televisión pública cuando ofrezca una alternativa de verdad, de contenidos con personalidad propia... y hay gente con mucho talento dentro para hacerlo.

 

Claro, porque problema de presupuesto no es, dijiste en una entrevista que, incluso, #0 tiene un presupuesto “limitado” y están haciendo las cosas muy muy bien.

 

El presupuesto es importante lógicamente, pero el problema es de atreverse con las ideas. Se hacen cosas muy caras en la televisión, y muy malas. Se podrían hacer cosas más baratas y generando ilusión en los equipos. Eso ahora mismo falta... es una pena.

 

Palabras tuyas: “Los telediarios -de TVE- han retrocedido diez años, han vuelto a la rueda de prensa, al cruce de declaraciones...”¿Qué tendría que pasar para que vuelvan los informativos de calidad de TVE?

 

Hay gente muy buena en TVE trabajando con la información, pero los partidos políticos tienen que entender, que yo creo que ningún partido lo entiende del todo ahora mismo, la importancia de la televisión pública independiente de verdad. La televisión pública no tiene que ser institucional... eso creen los partidos, sino que tiene que ser plural, y así será una gran institución que merezca tener credibilidad. Es decir, si los espectadores están orgullosos de su cadena porque ven que se pueden fiar de sus informativos porque son plurales, también van a confiar en el partido que esté en el Gobierno. Van a decir “este partido cree en mi inteligencia y cree que puedo tener una televisión pública independiente”.

 

Sí, porque al final se acaba sabiendo todo.

 

Al final, no nos creemos a los políticos porque sabemos que nos quieren vender la moto, y TVE ha sufrido eso. Se ha considerado que cuando gana un partido, le dan de regalo una televisión pública. Y solo ha habido dos momentos en los que se ha demostrado que podía ser diferente a eso. Cuando Adolfo Suárez llamó a Iñaki Gabilondo, porque Suárez entendía que la televisión pública controlada no le servía para nada. Pero luego hubo el Golpe de Estado, Gabilondo tuvo que dimitir y no salió bien. Y un segundo momento, con Fran Llorente de director de Informativos, quien demostró que podía haber una televisión hecha para todos de verdad y equilibrada de contenidos. Otra cosa que aportó muy bien Fran Llorente fue la mirada de su tiempo. Es un tío que supo evolucionar muy bien las narrativas audiovisuales, adaptarlas a su tiempo y hacer unos informativos modernos. Ahora, se han hecho intentos, con una cabecera más corta para que aparezca la información más rápido, se han incorporado pantallas muy grandes al estudio... pero hay que saber utilizarlas. Tenemos que estar muy agradecidos a lo que ha aportado y lo que sigue aportando Fran Llorente a la televisión pública.

 

¿Hay algún informativo de televisión en España que se salve de la quema?

 

Ahora, cada cadena tiene su nicho, cada una sabe muy bien a qué público se dirige. Me siento huérfano de un informativo un poco más sosegado con el que yo me identifique. No me identifico ahora mismo con ningún tipo de informativo porque a todos les veo las aristas, también porque trabajo en el sector. La 2 Noticias está haciendo muy buen trabajo, lo que pasa es que lo emiten muy tarde. Hay un informativo que no es un informativo, pero que ha sido muy importante para nuestra televisión, que es El objetivo, de Ana Pastor, porque ha incorporado el periodismo de datos en un prime time de una televisión privada, que era una cosa muy difícil. Eso es un logro de madurez democrática y de madurez periodística que ha conseguido Ana. En otros países, eso está más en canales temáticos de noticias, no en un canal generalista como es La Sexta.

 

Ahora, parece que los programas incluso informan más que los propios informativos.

 

Sí, Salvados es otra escuela de periodistas... Eso también lo está haciendo muy bien #0 de Movistar Plus, que no tiene informativos, pero tiene programas que digieren muy bien la información, como Cuando ya no esté, de Iñaki Gabilondo, o Tabú, de Jon Sistiaga... O Vice... hacia eso va también la televisión, hacia los informativos acontecimiento, es decir, que ya no están a las tres de la tarde y a las siete. Son más que unos informativos, es la experiencia del documental de su tiempo, y por ahí tiene que poner la mirada la televisión pública.

 

¿Las televisiones autonómicas se tienen que poner las pilas también?

 

La televisión de proximidad es muy importante, lo que pasa es que aquí se desvirtuó mucho porque se confundió la televisión de proximidad con querer tener una televisión grande. La televisión local, la cual se ha desdibujado ya muchísimo, tiene como función que la gente se sienta reconocida y reflejada en lo que pasa a la vuelta de la esquina, y para eso hacen falta ideas, como todo. Telemadrid, en los 90, hizo un muy buen trabajo. Todos los bares lo tenían puesto porque sentían que les contaban lo que pasaba a la vuelta de la esquina. Eso, después, se perdió por completo y se empezó a hacer una televisión de política nacional muy propagandística. Se desvirtuó la imagen y se hundió el canal. Y pasó de tener audiencias muy buenas a no tener. También pasó en el caso de la muerte de Canal Nou. La TVG sí que sabe reflejar bien la idiosincrasia haciendo mucha ficción y con programas que sí que conectan. También pasa en Cataluña, aunque ha perdido un poco de calidad TV3, en Andalucía, en Aragón...

 

Lo que ocurre es que las autonómicas suelen llegar principalmente a públicos de avanzada edad.

 

Probablemente tendrán que rejuvenecerse. Todas las televisiones están muy envejecidas. ¿Por qué? Porque el público de más edad es el público que pasa más tiempo en casa.

 

Descríbeme Cúentame.

 

Es la mejor serie de toda nuestra historia. Ya no solo por duración, porque es la serie más longeva, sino porque ha sabido retratar muy bien nuestro país a través de la emoción de una familia, una familia que podría ser la de todos nosotros, y eso es muy difícil de hacer, y lo han hecho muy fácil. Además, es una serie que sabe contar muy bien la historia no solo a través de los diálogos y de la interpretación de los actores, sino también a través de las miradas de los actores. También saben aprovechar muy bien las músicas de su tiempo. Cuéntame produce una cosa muy interesante además: nos hace tener nostalgia de cosas que no hemos tenido por qué vivir.

 

Ahora, la gala de Eurovisión.

 

La gala de Eurovisión retrata muy bien un momento de TVE, el momento del caos. Hubo un caos organizativo y un caos creativo. Lo de la gala de Eurovisión es muy complicado porque son muchos factores. Me consta que fue un caos porque conozco a gente que estuvo allí, pero fue un caso en los días previos ya. Una gala de estas características no se puede improvisar y no tener una dirección definida. En televisión es muy importante la figura del director para coordinar y generar ilusión en los equipos. TVE tiene una marca poderosísima que no está sabiendo aprovechar. Fíjate que es muy gracioso que Eurovisión está subiendo de audiencia en todos los países menos en España, que baja. ¿Por qué? Porque en España se ha ganado una fama que no tiene por esas galas previas que se han improvisado. Lo que hay que conseguir es aprovechar la marca. Y eso se hace preparando un formato de largo recorrido, no improvisando una galita en 3 días, porque la televisión requiere ensayo, dedicación e ideas.

 

Cuando la estaba viendo, me fui a repasar tu Twitter.

 

Es una pena porque TVE había sido la gran factoría de programas musicales y lo debe seguir siendo, tiene a los mejores realizadores, pero entiendo que no se quieran prestar a este tipo de programas si están vendidos. Esperemos que se aprenda algo de esto. Porque ya no es solo lo del final, y pues ganó quien ganó y ya está. Pero lo que fue realmente bochornoso fue que se emitió un programa que no estaba en condiciones para emitirse en el prime time de una televisión pública. Parecía de televisión local de un país subdesarrollado.

 

Una serie.

 

Te voy a decir una serie que me gusta mucho y está muy bien reverla, que es Las chicas de hoy en día, que la he nombrado antes, de TVE, que emitía La 2. Retrató muy bien un tiempo que me hizo soñar mucho y que reflejaba una España que estaba creciendo ya en la resaca de los 80, principios de los 90, en ese momento que yo empezaba a ser consciente de que me gustaba la televisión. Daba una realidad de dos actrices intentando cumplir su sueño. Es una serie que la veo y me emociona.

 

Un libro.

 

Aquí me has pillado porque tengo muchísimos libros de cabecera, pero te voy a decir un cómic que se llama Aventura en TVE. Es de finales de los 70, algo que es muy emocional para mí porque yo ni había nacido. Explica cómo se hacía la televisión a la gente que en ese momento la desconocía completamente. Eso se ha perdido, esa capacidad de divulgar a los chavales. Aún se puede encontrar en bibliotecas.

 

Una canción.

 

Soy mucho de canciones, y de canciones que van poniendo la banda sonora constantemente a mi vida. Te voy a decir una de Love of Lesbian, En busca del mago, porque define muy bien lo que es la vida. La vida, que hoy estamos aquí y… es una canción que me emociona.

 

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