Xoel López: “Me toca ser parte de esa sociedad que quiere que las cosas cambien”

Hace 20 años, Xoel López (A Coruña, 1977) empezó a impresionar a todos con su primer cóctel instrumental: Elephant Band (1996-2001). Pero ya desde mucho antes, y para siempre, fue la nota que resonaba en las paredes de su casa. Dice que fueron su padre y su tío abuelo, Florencio, o cego dos Vilares, sus particulares semillas musicales. Con Deluxe, su proyecto en solitario de principios de siglo, se consagró en los oídos de miles de amantes del indie. En el 2008, decide cruzar el charco para poder reencontrarse consigo mismo, algo que para él fue “duro, pero sano”, y Argentina le regaló un nuevo nombre: Xoel López. Me recibe al otro lado del teléfono, en Madrid, con su habitual voz de humilde cantante gallego, sin pelos en la lengua y con ganas de cantarlo todo. Y ahora, toca apagar las luces y aclarar la voz, es hora de que empiece el concierto.

 

 

Te imagino escuchando música todo el día.

 

Soy un apasionado de la música. La consumo, la disfruto, la vivo tocándola y escuchándola. La música está en mi día constantemente, casi de forma... no sé si obsesiva, pero sí en grandes dosis, es mi droga.

 

¿Y todo tipo de música?

 

Sí, aunque depende de la época de tu vida, del año, de las circunstancias, de lo que llega a tus manos... porque a veces te regalan un disco o te recomiendan algo. Yo puedo escuchar música africana, música folclórica de Galicia, como puedo escuchar Jimi Hendrix. Es verdad que tengo preferencias, no soy muy de techno por ejemplo, soy más de folclores, pero vaya, que escucho de todo.

 

¿Qué banda sonora le pondrías a la situación actual que estamos viviendo?

 

(Silencio) Viendo los resultados electorales, no sería mucho rock (risas)... pondría una canción ligera.

 

El año pasado dijiste que el despertar de la conciencia política te animó a volver de tu viaje a Argentina, ¿qué hacemos ahora? ¿Nos volvemos a marchar entonces?

 

(Risas) No fue exactamente así, lo que dije yo es que sí me gustó ver un despertar de la conciencia política, pero es verdad que eso sigue estando ahí. Viendo los resultados electorales de las pasadas elecciones en Galicia y en el País Vasco, a mí me preocupa sobre todo la poca gente que fue a votar, eso dice poco de la democracia que tenemos... y eso no se habla luego, porque no interesa obviamente. Pero, realmente, hay una cantidad de gente que no se ve representada por ningún partido político y eso es preocupante. Yo ya estoy aquí (risas), y no me voy a mover. Creo que me toca ser parte de esa sociedad más crítica y que quiere que las cosas cambien. A mí me gustaría que la política representase mejor a la sociedad para empezar aumentando el número de votos y para seguir creando una sociedad donde no haya tanta desigualdad, que es lo que más criticaría a día de hoy y lo que hay que atacar primero.

 

¿Qué descubriste de ti mismo en Argentina?

 

Tuve la suerte de tener tiempo para reflexionar, para verme desde fuera... y me di cuenta de que estaba un poco estresado antes de ir para allí. En Argentina, me reencontré con muchos sentimientos, digamos que pude mirarle a los ojos a mis emociones, y eso creo que es duro pero es sano... pude hacer una especie de composición de mi estado emocional, de pensar también en lo que me gustaba, en lo que no, en lo mejor de mi trabajo, en lo peor, en lo que quería retomar, en lo que quería dejar atrás, al mismo tiempo que estaba descubriendo cosas nuevas y disfrutaba también de viajar y de conocer gente nueva, otra forma de pensar, otros mundos, otros paisajes... enriqueciéndome y disfrutando de la propia vida. Fue importante, sobre todo, el tiempo para la reflexión, el parar, el analizar, el decidir qué es realmente lo que estás haciendo porque quieres y qué estás haciendo por inercia o sin pensar. Esto pasa con todo en todas partes, de hecho, antes me preguntabas sobre temas políticos y pasa un poco lo mismo: una crisis obviamente tiene una parte negativa muy seria y muy importante, pero, hay una parte positiva, que es precisamente el dejar de hacer las cosas por inercia y tratar de reflexionar y ver qué hay que cambiar para que todo sea de otra manera. Es verdad que los resultados electorales no son esperanzadores, pero quizás hace falta más tiempo.

 

¿Volverías?

 

Volvería a hacerlo porque no tengo ningún mal recuerdo, todo lo contrario. Pero, también es verdad que tendría que sentirlo primero, y ahora no lo siento. Lo sentí en su momento, era algo que quería hacer y, de hecho, por suerte, creo que no me equivoqué, fue algo positivo en mi vida y en mi carrera musical.

 

Hablas de la música como una derivación de todo lo que ocurre alrededor de tu vida.

 

Uno refleja su punto de vista de las cosas, que está condicionado por todo el exterior, pero no creo que [mi música] sea un artículo periodístico que trata de reflejar lo que sucede. Un compositor, un músico, cuando hace algo, lo hace influido por todo lo que está alrededor, pero no es una síntesis de lo que pasa.

 

¿Y tienes pensado emplear la música algún día como ese poder de reivindicación?

 

Claro que tiene ese poder. En mi caso, nunca he sido explícito con nada, incluso hablando de cuestiones personales, tampoco he puesto nombres ni caras concretas. Hablando de cuestiones sociales, también siempre he sido metafórico. En Paramales, hay canciones que, de alguna manera, serían canciones protesta, lo que pasa es que, al no poner nombres, parece que pierden un poco el efecto, pero es mi forma de hacer las canciones, lo que no quiere decir que en mis metáforas no aparezca algo que yo considero que es una crítica social. No he sido panfletario, es verdad, no he dicho “esto es una canción en contra de esto”, pero mi música sí está empapada de todo lo que sucede a mi alrededor, yo soy una persona sensible a todo lo que sucede y eso invade mis versos.

 

Las letras de tus canciones... hablaste de Paramales, donde se refleja bastante, son conflictos constantes de emociones, ¿son tus pensamientos hechos notas musicales?

 

Me considero un ser social y no creo que nada sea exclusivamente mío. Lo que uno hace tiene que ver con las conversaciones que ha tenido con su entorno, el tiempo que hizo, el país donde estuvo viviendo, el paisaje que le rodea... todo influye y no creo que podamos ser, en ese sentido, seres completamente individuales a la hora de escribir. Pero, es verdad que son emociones que yo he sentido y, aun intentando evitarlo siempre, he sido bastante autobiográfico. Hablo mucho de los conflictos emocionales en todos los sentidos, pero también, a veces, no hay conflicto, sino simplemente una expresión de un sentimiento que no tiene por qué ser conflictivo. Hay canciones que tengo que son sencillamente evocaciones o sublimaciones de determinados sentimientos.

 

¿Para qué utiliza la música Xoel López?

 

Es una búsqueda de la belleza que me hace sentir bien. Hay una búsqueda también de comunicarme con el mundo y tratar de mejorar como persona, una búsqueda de la bondad, de cierto grado de verdad, de intentar entenderme mejor a mí mismo, entender mejor el mundo que me rodea, entender mejor al ser humano... en definitiva, para poder vivir de una forma más placentera. Aparte de todo esto, también es algo que hacer, algo que me hace disfrutar, emocionarme, que me hace bailar... pasar la vida.

 

Hablabas de que te sentías incomprendido de joven... ¿de qué?

 

Me he sentido incomprendido en algunos casos por tratar de entender el mundo a mi alrededor; yo creo que todos hemos sentido eso... incomprensión de lo que sucede. Es verdad que hay gente que se ha planteado porqués y otros no han querido hacerlo o, a lo mejor, tampoco lo han necesitado. Yo, por algún motivo, necesité preguntarme cosas, y necesité buscar respuestas. Todavía a día de hoy hay cosas que sigo preguntándome por qué suceden. Me gusta ir al fondo de los asuntos y tratar de entender por qué suceden. Me tocó ser así, no sé si lo elegí o si es bueno o es malo.

 

¿Por qué cantante?

 

Desde pequeñito, siempre cantaba en casa, me gustaba mucho la música, y mi padre también cantaba. Yo tenía un tío abuelo, Florencio López Fernández, que era un músico ciego que cantaba canción tradicional galega. Por suerte, alguien lo grabó y tiene un disco muy bonito que se llama Florencio, o cego dos Vilares. A raíz de mi abuelo, de mi tío abuelo, de su hermano, que tocaba con el bombo, y de mi padre, que cantaba mucho en casa, yo heredé toda esa parte musical. Además, en casa de mis padres, había una gran colección de discos, muchos cuadros... tuve un acceso a la cultura privilegiado y lo aproveché. En un momento dado, le ataqué a todos esos discos y los empecé a escuchar uno por uno eligiendo los que más me gustaban. La voz siempre fue para mí el instrumento más liberador porque sale directamente de tu cuerpo, el instrumento es tu propio cuerpo y creo que no hay nada más directo que eso.

 

¿Qué solías escuchar en casa?

 

Desde Fuxan os Ventos hasta Pink Floyd, discos de música balcánica, de música portuguesa, cantautores, Paco Ibáñez, discos de salsa, de merengue, de bachata, de tango, música clásica, jazz... había absolutamente de todo, en mi casa había interés por todas las artes, con muchos cuadros, muchos libros... y digamos que la música era una cosa más. Yo luego me centré en la música especialmente y fui más melómano de lo que fueron mis padres.

 

¿Por qué decidiste llamar Deluxe a un proyecto musical en solitario?

 

En ese momento era 2001... me debió de coger un poco de apuro, a lo mejor hasta me dio un poco de vergüenza... no sé, algo me echó para atrás. Y, entonces, ahí, una vez que había decidido que no iba a ser mi nombre, que iba a ser un nombre de proyecto, barajé varios y Deluxe supongo que en ese momento me sonó guay, luego me pareció horrible y ahora me parece... que no me gusta nada (risas). Por aquellas, funcionó y luego fui un poco preso del nombre, porque cuando pasaron varios años, me acuerdo que ya no me gustaba. Pero, me parecía que era demasiado locura, cuando me empezaba a ir bien, justo cambiarlo, hubiera sido un poco arriesgado de más. Ir a América supuso un punto de inflexión y lo primero que hice fue cambiarme el nombre (risas).

 

Es curioso que la gente no se olvidó de Deluxe cuando llegó Xoel López.

 

Es verdad, al final fueron 7 discos y muchos años de carrera... trabajamos muy duro y tocábamos por todas partes. También es bonito ver que la gente no se olvida de algo que llevó mucho trabajo, mucho esfuerzo y mucha dedicación, y fue bonito. Para mí, forma parte del pasado, y también sigue siendo, en parte, presente, porque todo ese pasado me pertenece. Pero yo ya pienso en Xoel López y en mi próximo disco.

 

No se te considera ni indie ni comercial, ¿estás en contra de las etiquetas?

 

Las etiquetas no le gustan a nadie porque encorsetan, son fronteras, limitan. Yo entiendo que son necesarias, igual que lo son a veces las fronteras. Uno dice “yo soy gallego”, pero, ¿qué se parece más, un gallego de Ribadeo a uno de Vegadeo de Asturias o a uno de Tui? Sin embargo, hay una frontera que dice “tú eres gallego y tú eres asturiano”. En ese sentido, las fronteras están ahí porque parece que, yo no sé si hacen falta, funcionan. Las etiquetas sirven, a veces, para orientar, porque no es lo mismo decir “es una onda jazzera” que decir “es una onda indie” o una “onda blues”. Luego, cada uno te dirá “joer, yo no te considero blues, lo veo mucho más abierto”... y dices “bueno ya, pues es verdad”, pero hay que orientar a la gente. Para poner cuatro palabras en un periódico, las etiquetas suelen ser necesarias; si tienes una entrevista donde puedes desarrollar un poco tu argumento, pues obviamente las etiquetas no hacen falta porque se podrá hablar de los matices, de los grises, que es donde realmente vivimos los humanos. Los seres humanos no somos seres de blanco o negro, somos mucho más complejos que todo eso.

 

Hablas de que la libertad tiene que estar por encima de todo, también por encima del dinero, y preferiste quedarte en una discográfica pequeña...

 

Por un lado, claro que creo que uno tiene que ser libre, pero tiene que ser libre también hasta donde puede; es decir, si tú estás muerto de hambre viviendo debajo de un puente, pues a lo mejor dices “coño, pues me conviene más esto que lo otro”. Yo tengo que estar haciendo malabares todo el rato, es decir, en mi carrera, siempre trato de ser lo más libre posible dentro de lo que es poder seguir también dedicándome a la música. Lo estoy consiguiendo, pero tampoco me vi nunca en la situación de tener que hacer algo que no quería... tuve esa suerte. También entiendo que haya gente que diga: “Es esto, o me tengo que despedir de la gira”... hay que ver cada caso. Pero hay que aspirar, tener en el horizonte esa sensación de libertad, la cual, además, hay que trabajarla, no aparece por arte de magia, hay que ir detrás de ella, hay que conseguirla y picar piedra para poder disfrutarla. A veces, hay que querer las cosas en el sentido de joderte y decirte “esto no lo vas a tener hoy, lo vas a tener dentro de dos años”, porque es pan para hoy y hambre para mañana. Yo creo mucho más en una carrera de largo recorrido y de que todo acaba siempre compensado con el tiempo y poco a poco.

 

¿Llevas algún "paramal", algún amuleto, como un amigo tuyo entendió el nombre de tu último disco, Paramales, para cada concierto?

 

La verdad es que no, es curioso porque hoy estábamos hablando en una entrevista que era mi disco número 13, contando los de Deluxe, los de Lovely Luna y los de Elephant Band, mi primer grupo, y en el disco de Paramales hay 13 canciones, y de repente salió la cosa del meigallo [la magia]. Es curioso porque a lo mejor no es tan casual, pero yo no me considero una persona supersticiosa.

 

Ante la inminente salida de tu primer libro, ¿te consideras poeta antes que músico?

 

No, me considero músico, lo que pasa es que, cuando eres optimista, que es lo que yo me considero fundamentalmente, pues te acercas mucho a la poesía porque son disciplinas que se dan la mano y que, por momentos, casi conviven. Es un poco como lo que hablábamos de Ribadeo y Vegadeo, al final, ¿cuál es la frontera entre la poesía y la canción? Ahí, en esos grises, es donde yo me muevo, con esa libertad que antes te decía.

 

¿Y cómo va el libro?

 

Tengo ya más o menos un grupo de versos, digamos de canciones - poemas. En cuanto pare, voy a ponerme a corregir, a ver también cómo darles forma, cuáles sí, cuáles no... es prácticamente todo de 2016, esa fue mi intención, no tener que recurrir a cosas que tenía escritas del pasado, sino hacer algo que me represente ahora, que pueda defender actualmente. Aunque esto no quita que, hace un par de semanas, empecé a ponerme a buscar entre todo lo que tenía escrito de antes para ver si puedo recuperar alguna cosita también... sería como un anexo, una parte final para el libro, pero básicamente me gustaría que fuesen cosas actuales que representen mis emociones de este último año. Este verano, por ejemplo, me tocó chupar mucho en Madrid mucha calle solitaria, mucho calor y mucho The Walking Dead, y de ahí surgieron bastantes poemas. Yo creo que quizás el hecho de estar viviendo en una ciudad casi desértica en verano, me llevó a recurrir a la poesía como vía de escape.

 

Madrid tiene que ser una ciudad muy inspiradora.

 

No sé si decirte que sí, en mi caso, casi es más inspirador el estar lejos de mi tierra. De alguna manera, me inspira el pensar en mi adolescencia, en mi juventud, en mi infancia, y evocarla, recurrir a ella casi como una especie de viaje en el tiempo; pero es verdad que Madrid te da muchas cosas, yo soy un amante de la capital. Me vine con 20 años a vivir aquí y soy profundamente gallego, todo el mundo me considera así aquí... yo nunca me quité la etiqueta de gallego y espero no hacerlo nunca, es algo de lo que me siento feliz, es algo que me acompaña, y, al mismo tiempo, Madrid es una ciudad ideal, es una ciudad que acoge a gente de todas partes y donde realmente uno se siente como en casa. Yo, que creo en la diversidad, precisamente en que somos todos todo, creo que es una ciudad que refleja muy bien esa forma de pensar.

 

Xoel López y alguien al lado cantando, ¿quién?

 

Ya que estamos pensando en abstracto, me gustaría cantar con mi tío abuelo, que murió cuando yo tenía 5 años y es algo que no pudo pasar nunca. Me gustaría poder cantar a su lado y poder descubrir sus canciones desde dentro, poder hablar de cómo fue su vida como músico. Y, por otro lado, yendo a algo que podría ser más posible, pues cantar con Silvio Rodríguez, que, de hecho, lo hice en una canción, pero no nos conocimos, es decir, yo colaboré en una canción que había cantado él, y yo también salía cantando con él y con Aute, pero ninguno de los tres nos juntamos para hacerlo, fue algo que hizo cada uno en su casa. También, con Joan Manuel Serrat... son gente que admiro mucho y que considero pilares básicos de la música internacional, como... Chico Buarque... podría seguir.

 

Una película.

 

Cinema Paradiso.

 

Un libro.

 

Fariña, de Nacho Carretero.

 

Una canción.

 

Working class Hero, de John Lennon.

 

 

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