Verónica Boquete: “El deporte femenino sigue estando 'maltratado' porque seguimos viviendo en una sociedad machista”

Podría estar hablando de lo mucho que ha conseguido Verónica Boquete Giadáns (Santiago, 1987) ya no solo en el mundo del fútbol, sino también en el partido que se juega cada día contra el machismo y las injusticias en el deporte femenino. A día de hoy, si cogiese todas las medallas que reúne, las de metal y esas que da la vida, y se las colgase a los que le dedicaron un 'no' en sus inicios, estos se tendrían que inclinar ante ella... Sin embargo, no lo voy a hacer, prefiero quedarme con esa voz convincente, sincera y humilde que refleja una personalidad que solo una guerrera puede tener. Quizás, 'Verónica' y 'Boquete' eran las dos únicas palabras que tenían que salir de mi boca para poder escuchar un "sí" de la de mi profesor, y poder salir antes de clase. Su cara de impresión era semejante a la mía de ilusión. Y así fue como, de un chispazo, me recorrí más de 1.600 kilómetros en cuestión de minutos, los necesarios para coger un ascensor, improvisar un estudio de radio empezando por un portátil, encender la grabadora, entonar la voz y decirle a la mejor futbolista española de la historia: Hola, Verónica, ¿qué tal todo por Múnich?... El resto lo escribe ella.

 

 

¿Cómo viviste todo este tiempo lesionada?

 

Fue el peor momento de mi carrera porque nunca tuve una lesión así. Fueron cuatro meses difíciles y, sobre todo, frustrantes porque la lesión no era de un tiempo fijo.

 

¿Se le da el valor que merece al fútbol femenino en Alemania?

 

Se apoya mucho más que en otros países. No llega a ser demasiado, pero sí que hay una gran diferencia con España. Aquí, en Alemania, hay mucho más apoyo tanto de Federación como de clubs, y también de aficionados como de la sociedad en general. Esto también hace que la liga alemana sea la más potente.

 

¿Y los medios de comunicación le dan ese valor que merece al fútbol femenino?

 

Sí. Quizás, no tanto como nos gustaría, pero si lo comparamos con otros países, especialmente con España, sí que hay mucho más interés. Se retransmiten muchos más partidos, hay muchos más medios pendientes del fútbol femenino, de la Bundesliga y también de la selección. Entonces, llegas a mucha más gente.

 

¿Dónde consideras que recibiste mayor apoyo de aficionados e instituciones?

 

Quizás, en los países nórdicos, como Suecia. Durante mi experiencia allí, vi que todo era mucho más igualitario, con lo cual, hay mucho más apoyo. También en Estados Unidos, a nivel de federación e incluso a nivel universitario se apoya mucho el deporte tanto masculino como femenino.

 

¿Dónde te has sentido como en casa?

 

He tenido la suerte de sentirme muy bien en muchos sitios. Mi etapa en el Espanyol en Barcelona fue muy buena, conservo muchos amigos y es como mi segunda casa. También en Suecia tuve tres años muy buenos. A nivel deportivo, mi paso por Estados Unidos también me deja muy buenos recuerdos.

 

¿Qué es lo que más echas de menos de Galicia, el pulpo o la empanada?

 

(Risas) Los dos. La verdad es que soy muy de pulpo y empanada. Quizás, pues igual un poquito más el pulpo porque siempre me puedo traer un trozito de empanada cuando voy a España, pero traerme un pulpo a Alemania es más complicado.

 

¿Cuando vuelves a Galicia, le robas algo a tus padres para llevarte a Alemania?

 

Hombre, pues siempre traigo un poquito de jamón, de queso de Arzúa, una tarta de Santiago para compartir con el equipo... Después, si hay algo en casa de mi abuela, también me lo llevo. Siempre que voy a España, me traigo cositas, casi todas ellas, comida; y, siempre que vienen amigos o familiares a visitarme a Alemania, me suelen traer cosillas también.

 

¿Les gusta a tus compañeras de equipo la comida gallega?

 

Les gusta mucho. De hecho, la mayoría de jugadoras son muy de comida española. Siempre preguntan mucho sobre ella porque muchas ya han pasado por España. En todos los equipos en los que he estado, siempre he tenido alguna compañera que ha venido a pasar algunos días a España, y lo disfrutan mucho.

 

El fútbol femenino ha estado erróneamente vinculado al lesbianismo; sin embargo, en el masculino, no se ha tirado por esa vía. Cada vez hay más jugadores que reconocen públicamente su homosexualidad y no por ello se ha visto desprestigiado este deporte en los hombres. ¿Crees que el fútbol femenino se ha visto perjudicado por esta concepción?

 

Sí, está claro que en el fútbol femenino, y no solo en el fútbol femenino, sino en el deporte femenino en general, todavía hay gente que sigue apoyando algunos estereotipos que van más allá de lo meramente deportivo, que es lo realmente importante. El hecho de que se intente desprestigiar el fútbol femenino y quitar importancia a nuestro trabajo y esfuerzo con otros temas, y que no interese sacar lo que haya o lo que deje de haber en el fútbol masculino da rabia.

 

¿Se ha superado ya el machismo en el fútbol?

 

No, para nada, el deporte femenino sigue estando 'maltratado' porque seguimos viviendo en una sociedad machista y, evidentemente, pues el fútbol es el deporte rey que siempre ha sido por tradición de los hombres, y ahí todavía nos cuesta mucho más. Sí es cierto que se está avanzando y que cada vez hay más niñas que quieren jugar al fútbol y que juegan. Cada vez, creamos más referentes femeninos y eso es muy bueno. Pero, a nivel social, la sociedad española sigue siendo machista.

 

A todos nos sorprendió que se hubiese escogido el césped artificial para el Mundial de este pasado verano en Canadá. ¿Esto es una metáfora del trato de la FIFA al fútbol femenino?

 

No sé si llamarlo así o no, pero, sin duda, ha sido algo lamentable. Esperas que las instituciones y los máximos organismos que tienen que defender y promocionar tu deporte te ayuden, y, en este caso, pues... han hecho todo lo contrario. Nos han obligado a jugar en una superficie que no era la mejor para ofrecer el máximo rendimiento. Lo único que esperamos, y lo que hicimos intentando también cambiar esta situación, es que no se vuelva a producir.

 

¿Ves si algo cambia a mejor día a día después de todo esto que sucede en la Federación, en la FIFA...?

 

Creo que sí se está cambiando, se está avanzando y se va a mejor, pero... no al ritmo que nos gustaría. Todo va muy lento y, si todos realmente estuviésemos en el mismo barco y con las mismas ganas, seguro que encontrábamos medidas y soluciones mucho más rápidas.

 

¿Con qué disfrutaste más, con la Liga de Campeones o con la clasificación para el Mundial de Canadá?

 

Es difícil de escoger porque eran dos de los objetivos que más ilusión me hacían... Quizás, con la Champions porque es algo puntual, es una final, es un momento y son muchas sensaciones y muchos sentimientos en muy poco tiempo. Pero, ahora, pensándolo también, el haber jugado un Mundial con España, y todo lo que nos ha costado clasificarnos, y todo lo que ha supuesto para el fútbol femenino... es algo excepcional.

 

¿Qué sueño deportivo le queda por cumplir a Verónica Boquete?

 

Por suerte, muchos (risas). Todavía no he ganado la Bundesliga ni la Copa Alemana, con lo cual, son mis dos grandes objetivos de este año aquí en el Bayern. Además, quiero volver a jugar una Eurocopa y un Mundial con España y ojalá pueda llegar a disfrutar de unos Juegos Olímpicos, ese sería mi gran sueño deportivo y el final a mi carrera.

 

Cuando David Menayo te propuso escribirte una biografía, cuentas que te sorprendió mucho y que no tenías nada interesante que contar, ¿sigues opinando lo mismo?

 

(Risas) Cuando David me plantea el tema del libro, lo primero que le digo es que si está loco (risas), que cómo vamos a escribir un libro de mi vida, que no tiene ningún tipo de sentido y que a la gente no le va a interesar. Pero él lo tenía muy claro, así que me convenció, nos pusimos a ello y después de un año de muchas charlas, de dedicarle muchas horas, de hablar con mucha gente... pues salió mi biografía y, por ahora, tanto la editorial, como el escritor, como yo misma estamos muy contentos con ella.

 

¿Qué te aportó la brasileña Marta durante las dos temporadas en las que compartiste vestuario con ella en el Tyressö sueco?

 

Para mí, fue un sueño porque Marta ha sido y es mi gran referente. Yo crecí sin referentes femeninos, desconocía que había liga profesional. Años después, poder compartir vestuario, entrenamientos y partidos con ella fue algo especial. Intenté sacar el mayor aprendizaje y, sobre todo, disfrutar a su lado porque es la mejor.

 

¿Con qué jugadora te gustaría compartir vestuario?

 

(Silencio) Es complicado... me hubiese gustado compartir vestuario con Abby Wambach, pero se ha retirado, así que ya no va a poder ser. No sé, ahora no tengo a ninguna jugadora que me haga especial ilusión. Ahora mismo, con quien me gustaría compartir vestuario es con mis compañeras del Bayern, así que estoy muy contenta donde estoy.

 

En Philadelphia Independence,te apodaron 'The little princess' ('La princesita'). ¿Por qué te gusta tanto El principito?

 

Siempre fue mi libro preferido porque es un libro que, cuantas más veces lo lees, más enseñanzas y cosas interesantes sacas. Tiene también frases que a mí me han servido en muchos momentos y, además, es un libro corto, con lo cual lo usaba para poder aprender el inglés... y así fue cómo nació 'The little princess'... me veían con el libro estudiando inglés, les hizo gracia y se quedó.

 

¿Qué tal llevas el inglés y el alemán?

 

El inglés, muy bien. De hecho, el llevar tan bien el inglés me perjudica para aprender el alemán porque no tengo la necesidad real de aprenderlo. El alemán es un idioma muy complicado y, bueno, voy poco a poco. Mi excusa es que la vida es demasiado corta para aprender alemán (risas).

 

¿Por qué te marcó Dani Jarque durante tu estancia en el Espanyol?

 

Porque fue un momento que nos impactó a todos. Yo acababa de llegar al club y, que algo tan importante, tan fuerte y tan raro pase te marca. Es el capitán de tu equipo, es un chico joven, deportista... lo tiene todo. En ese momento, pierde la vida y eso te hace pensar en muchas cosas. Un momento muy difícil para el club, y yo, como integrante del femenino, también lo viví muy de cerca. A partir de ahí, siempre que he podido llevar el número 21, lo he llevado por él.

 

Ser entrenadora es algo que tienes decidido cuando acabes tu carrera futbolística. ¿Cuál sería la primera lección que le darías a tus pupilos?

 

Sí lo tengo decicido porque es lo que más me gusta. Ya he sido entrenadora en diferentes países, siempre en categorías base, y mi futuro lo veo en los banquillos. Seguiré ligada al fútbol y ojalá pueda ayudar a que el fútbol femenino vaya a más. La primera lección... para mí, siempre ha sido muy importante la ilusión, esa ilusión de cuando eres pequeño. Si eres capaz de tener esa misma ilusión a nivel profesional, vas a marcar la diferencia en cualquier momento.

 

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