Yago de Vega: “El poder contar las cosas desde cualquier lado me cautivó desde el primer momento”

Cuando surgió este ilusionante proyecto, la primera persona que se me vino a la mente fue él. Suele pasar cuando te pasas las noches escuchando la radio y en muchas de ellas lo escuchas a él. También es comprensible que me fije en él, si tenemos en cuenta la profesión que desempeña y que su voz es una de las que transmite más naturalidad en la radio. Pero que sobre todo entretiene. Ideal imprescindible en esto del periodismo. Contactar con él fue muy fácil. La verdad, se mostró atento y dispuesto desde el principio, algo por lo que le estoy muy agradecido. En estas fechas, el protagonista de hoy, que prefiere hacer preguntas en vez de responderlas, asegura estar tranquilo y calmado. Yo sé que no es así. Conocer a Yago, quizás un rostro poco conocido por esconderse detrás de los micrófonos, con la naturalidad que lo caracteriza, ha sido muy reconfortante. Y lo es más todavía si puedo ayudar a que lo conozcan mejor. Él es uno de los presentadores y editores del programa de medianoche El larguero (Cadena SER) y, como no podía ser menos, la entrevista se la hago desde un estudio de radio. Su lenguaje preferido.

 

 

¿Qué tiene de especial la canción Club de Fans de John Boy de Love of Lesbian, que suena siempre en tu programa?

 

Pues no recuerdo exactamente cuando la oí por primera vez, pero sí recuerdo que es una canción que me gustó siempre y cuando empecé a hacer El larguero en 2010 pues estuve mirando un tema para cerrar. Y me acuerdo que ese mismo año fui al Festival Sonorama y estuve viendo a Love of Lesbian y justo sonó Club de Fans de John Boy. La escuché en directo y dije: “Este es el tema que quiero que cierre El larguero”. Yo todavía no había empezado a hacer los programas, porque esto ocurrió en verano y yo empezaba en septiembre. Además, tuve la suerte de conocer a los miembros del grupo. Podríamos decir que cuadró el momento.

 

En una descripción que tienes en un perfil de una red social, pones literalmente: “Tocando teclas para buscar la banda sonora de mi mundo”. ¿Encontrarás esa banda sonora alguna vez?

 

Digamos que intento juntar mis dos pasiones: la radio y la música. Tengo la suerte de trabajar en algo que me encanta y me apasiona. Cuando me levanto por las mañanas, no me cuesta ir a trabajar. Tengo esa suerte a diferencia de otras personas que a lo mejor tienen la desgracia de ir a un sitio donde no están a gusto o tienen que trabajar en algo que no les satisface y lo hacen por pura necesidad. En este caso, soy un afortunado. Y otra de mis pasiones es la música. Digamos que es juntar un poco todo para describir el sentimiento de mi vida, que al fin y al cabo es juntar música y radio. Cualquiera que escuche mis programas sabe que suelo utilizar bastante música, porque me gusta, a la gente también, y porque creo que le da dinamismo.

 

¿Puede haber periodismo sin periodistas?

 

Puede haberlo. Otra cosa es que sea un periodismo de calidad. Creo que el periodismo necesita una formación como cualquier otro tipo de profesión. Puede haber médicos que no sean médicos o gente que desarrolla esa labor. Puede ser. Evidentemente, va a ser un desastre. No llegamos a tal extremo, pero digamos que todo el mundo puede hacer de todo. Otra cosa es la calidad que le quieras meter a lo que quieras hacer. Hay gente que trabaja de periodista y lo hace de forma fantástica sin haber recibido la formación, desde luego. Hay gente que por talento natural lo puede desarrollar perfectamente. Pero, evidentemente, no nos tenemos que olvidar que toda profesión necesita una formación. Creo que los periodistas son necesarios para el periodismo.

 

¿Qué significado tiene el 5 de junio de 2002 para Yago de Vega?

 

Fue el año que entré en la radio (risas). Yo estaba becado en Telemadrid, hasta mayo. Fundamentalmente, no quería parar. Venía de un año muy bueno donde me trataron de forma fantástica y conocí gente estupenda. Y ya te digo, en ese momento no quería parar, ni seis meses ni nada. Me salieron las prácticas de la SER. Habitualmente, suelen ser julio y agosto con posibilidad de ampliarlas, lo digo como experiencia que he vivido posteriormente, de los becarios que han ido entrando. Sin embargo, entré el 5 de junio porque justo se estaba celebrando el Mundial de Corea y Japón y necesitaban una persona de apoyo para la madrugada. Me acuerdo que fui a la radio el 4 de junio, me entrevisté allí con Mariano Revilla y me dijo: “¿Cuándo puedes empezar?”. Yo le dije que inmediatamente. Y me contestó que fuese esa misma noche. Y así fue como empezó mi andadura en la radio hasta el día de hoy.

 

¿Quién depositó la confianza en un jovencísimo Yago de Vega para que entrase en un programa con once años de historia en aquel momento?

 

Bueno, yo no entré directamente en El larguero. Yo era lo que suele pasar con los becarios, que eres un poco chico para todo. Porque, al fin y al cabo, tienes que estar para local, en el entrenamiento, tienes que ir a una rueda de prensa, quedarte haciendo producción o boletines, por la noche en El larguero sacando cortes,... vas haciendo un poco de todo. Incluso, el turno de matinal o el Hora 14 del fin de semana. Y yo, ya te digo, cuando estaba en Telemadrid conocí a Manolo Lama, de aquella el presentador de los informativos, y entonces le pregunté si sabía de algo. Fue él el que me dijo de mandarle el currículo a Mariano Revilla. Me llamaron para hacer la prueba y al final entré.

 

¿Te decían que tenías buena voz cuando hacías radio en la facultad?

 

Mucho sabes tú de esto me parece a mí (risas). Cuando hice la prueba me dijeron que había hecho una prueba malísima y, literalmente, que había leído como una vaca. Pero dije: “Coño, ¿tampoco habré sido tan malo, no?”. Menos mal que en el resto de cosas me fue bien, un tío que lee prensa habitualmente, que escucha radio, que estoy al día y que sé de deporte, al fin y al cabo. Lo de la voz, nadie que sea becario y que no haya hecho nunca nada entra y es Iñaki Gabilondo. Evidentemente, eso es imposible. Eso lo vas cogiendo poco a poco, haciendo programas, colaborando y demás. Y creo que al final hemos conseguido superar aquello de lo de la vaca.

 

¿Qué te tira más: la radio, la prensa o televisión?

 

La tele no me gustó nunca, a la hora de trabajar quiero decir. Lo viví como becario, que no es lo mismo que como redactor. Porque, por ejemplo, no podía hacer cámaras ni una conexión desde un entrenamiento o un estadio. Los becarios no podíamos firmar información, firmábamos como redacción de deportes. No me terminó de gustar. La prensa escrita me ha gustado, no he tenido la suerte de colaborar con ningún medio, sí escribo cosas para mí, pero a nivel personal. Y la radio, desde el primer día que entré, la verdad es que me encantó. La inmediatez, el poder contar desde cualquier sitio cualquier cosa y, luego, el vivir el directo con programas como Carrusel deportivo es una pasada. Ocho horas que tienes que estar a todo, con conexiones constantemente de cada lado. Ese momento, esa adrenalina que tienes ahí con el directo, no es lo mismo que si tienes que grabar una pieza. Aquí si te confundes tienes que seguir tirando porque estás emitiendo en directo, no tienes opción de repetir. A mí eso es lo que me gustó y me cautivó, al margen de que cuando yo entré en la SER, el grupo que me encontré era fantástico. Eso ayuda. Es de lo más importante cuando estás en un trabajo, claro.

 

¿Es más fácil hacer radio en la actualidad que cuando debutaste?

 

No tiene nada que ver. Cuando entré en la radio todavía trabajábamos con cintas, ¡no te lo pierdas! Eso suena ya de la Edad de Piedra. Con la cinta abierta, las tortas de toda la vida que había que enganchar para poder grabar un corte, una crónica o lo que fuera. Luego, te ibas al estudio con siete u ocho cintas, cada una con una grabación distinta. Yo me acuerdo de una vez, cuando llevaba mes y medio en la radio, que me tocó hacer el matinal de informativos con Miguel Ángel Muñoz Encinas, fui de listillo, pasé todo lo había en todas las cintas a una sola. Así, quedaba guay con el técnico, que no tiene ni que cambiar de cinta. Y cuando ya estaba dentro del estudio, el compañero me dice que la cinta no suena. Ahí había cinco crónicas, que duraban cinco minutos y otros cortes que ya me hacían los diez minutos de conexión en directo que me tocaban. Pero, cuando me dice que estoy solo, pensé: “¡Dónde me he metido!”. Gracias a que estaba Miguel Ángel, que es un tío además que le gusta mucho el deporte, entre los dos fuimos tirando y sacamos los diez minutos. Pero no tengo yo muy buen recuerdo de la cinta (risas). Luego, llegó lo digital y tecnológico. Hoy en día, date cuenta que con un teléfono móvil puedes hacer cualquier cosa. Hasta son editores de cortes, es decir, estás en una rueda de prensa y puedes enviar hasta el corte limpio. De aquella, no. Existía el teléfono Alcatel que tenía todo el mundo y ya está. Hemos ganado mucho, muchísimo, desde luego, en el mundo de la radio.

 

¿Qué pensabas de José Ramón de la Morena cuando lo escuchabas antes de tu llegada a la Cadena SER?

 

Hombre, pues era el referente. Me acuerdo de la primera vez que vi a 'Joserra' y no voy a decir que impresiona, pero sí que llama la atención. El tío que tenía delante es al que he escuchado durante tantos años. El hecho de poder estar ahí, no solo con 'Joserra', sino también con la gente que hacía Carrusel deportivo y otra que igual no aparece tanto en los micrófonos, que ves cómo trabajan y la profesionalidad que tienen. Ahora formo parte de todo eso que he estado escuchando durante tantos años. En un principio decía, voy a aprovechar estos tres meses que vete tú a saber cuándo volvería a tener una oportunidad como esa. Quién me iba a decir que años después iba a presentar yo El larguero.

 

¿Cómo es trabajar codo con codo con él?

 

Pues mira, se aprende mucho, sobre todo, porque 'Joserra' si tiene una cosa es que es muy exigente con el trabajo. Él quiere que las cosas salgan bien, que no se deje nada al azar y todo tiene que estar preparado. No puedes llegar con nada que no esté totalmente acabado. Es una exigencia que he mamado y que ahora me ayuda a preparar el programa. Después, cualquiera que haya escuchado a 'Joserra', de lo que más se aprende es de las entrevistas, porque en el mano a mano es el mejor. El hecho de crear complicidad con un entrevistado, el ir sacándole otras cosas del ámbito habitual y ser capaz de llevarlo a la naturalidad con la que lo lleva, creo que lo consigue muy poca gente. Son esas cosas que hacen sentir muy bien al entrevistado. A mí me encanta.

 

¿Cómo se vive desde dentro la crisis del sector y del grupo PRISA?

 

Se vive, yo creo, que como estamos en todos los lados. Preguntes la profesión que preguntes, creo que todos que van a decir que tienen un colega que se ha ido al paro, que ha habido recortes o que le han bajado el sueldo. Pues, evidentemente, la Cadena SER no es ajeno a todo esto. Todos hemos tenido las consecuencias, tampoco me voy a poner a explicar qué medidas han tomado, ya que muchas son conocidas y públicas, porque han salido en algunas páginas web confidenciales. Pero, bueno, amoldándose y acatando la situación. Señores, esto es lo que hay, nos tenemos que apretar el cinturón y, oye, esperemos que vengan tiempos mejores y en ese momento intentaremos recuperar lo que hemos perdido durante estos años. Un poco asumir la situación que estamos viviendo en todo el país.

 

¿Te presionaron bien personas de poder bien desde la Cadena SER para que no dijeses algo alguna vez?

 

Jamás. A mí jamás me ha llamado nadie y me ha dicho: “Tienes que decir esto de esta persona o sobre este tema”. Jamás me han dicho nada. Otra cosa es que yo haya dicho algo sobre alguien y luego me hayan dicho: “Oye, creo que te has pasado”. Yo como editor del programa tengo total libertad, a mí nunca me han dicho nada, ni José Ramón ni nadie desde arriba. Nadie. Nunca. Jamás. Otra cosa es que yo haya tenido una opinión en algo determinado y me hayan dicho pues que a lo mejor he sido demasiado fuerte en la forma de decirlo o lo que sea, pero diciéndome que es mi opinión y yo asumo las consecuencias.

 

¿Y conoces algún caso de que haya sido así?

 

Que yo sepa, de la gente con la que yo he trabajado, no he visto a nadie que le hayan dicho algo. La verdad es que no. Incluso de la anterior época de la gente con la que trabajamos y la que ha entrado nueva en los últimos años, no he visto a nadie condicionado.

 

¿El periodismo que se ve en la mayoría de medios de comunicación, casi todos ellos controlados por la banca, te decepciona?

 

Bueno, de alguna manera siento que, dependiendo del medio de comunicación, como los públicos, puedan estar influidos. Pero, en nuestro caso, al ser una empresa privada no tenemos influencia de ningún tipo. Eso, desde luego, es un privilegio, porque nadie te dice nada de lo que tienes que hacer ni te sientes presionado de alguna manera. Hay libertad total y absoluta. De todas maneras, nosotros también tenemos la suerte, entre comillas, de que este tipo de cosas se notan más en el ámbito nacional que en el ámbito deportivo, que digamos que no hay tanta influencia.

 

Como aficionado del Athletic de Bilbao, ¿qué te parece que el seleccionador Vicente del Bosque no convoque a Aduriz por cambio generacional?

 

Ya lo he dicho más de una vez. Creo que Aduriz es el delantero español más en forma de nuestra liga. Y si no es él, tiene que estar entre los tres mejores. Yo no lo entiendo. Tampoco sé si nos perdemos algo, porque no se ha sabido de una conversación entre Del Bosque y el jugador, donde hayan hablado de si quería ir convocado o no, etcétera. Esa es la historia que nos faltaría por saber. Pero si yo fuese seleccionador, convocaría a Aduriz.

 

Después de dos años en horas bajas, ¿volveremos a disfrutar con la selección en 2016?

 

Disfrutar, disfrutaremos. Desde luego, disfrutar como hemos disfrutado creo que no lo haremos jamás. Porque la selección que hemos tenido en 2008, que se junten talentos como los que teníamos en su momento, es imposible. Ese centro del campo es histórico. Es imposible repetir una generación igual. Seguro que vamos a volver a disfrutar, porque hay jugadores con talento y hemos creado una marca, una filosofía, el fútbol del tiki taka, de los bajitos. Sí, vovleremos. Aunque al mismo nivel creo que no. Ojalá podamos volver a competir por ganar una Eurocopa y un Mundial.

 

Un periodista.

 

Me gusta mucho Jordi Évole.

 

Un amigo dentro de la profesión.

 

Uf, es que tengo muchos amigos, al final vas a hacer que me enemiste con alguno. Prefiero no decirlo porque tengo la suerte de que son varios. Mejor no personalicemos.

 

Un periódico.

 

El País.

 

Un libro.

 

A Sangre Fría, de Truman Capote.

 

Una canción.

 

Actualmente, cualquiera de Arctic Monkeys.

 

Un sueño.

 

Pues ser feliz. Creo que es lo más sencillo.

 

Un lugar para perderse.

 

Cualquiera de Galicia.

 

¿Qué noticia te gustaría dar y que nunca diste?

 

Lo típico. A todos nos gustaría decir que ya no hay niños que mueren de hambre en el mundo, que no hay conflictos bélicos o que no hay niños que aparecen muertos en la playa. Pues me gustaría decir que los humanos por fin somos humanos y nos llevamos bien todos.

 

¿Escuchas los podcasts de tus programas?

 

No, nunca. Al principio sí los oía todos, sobre todo para corregir cosas. Bueno, miento. No, nunca tampoco es verdad. Habitualmente no los oigo, pero cuando ha habido algún programa que no me ha gustado o que he salido con esa sensación es cuando los oigo. Si he salido contento es cuando no lo vuelvo a oír. Prefiero corregir cosas que regocijarme en lo que me ha gustado.

 

¿Te gustaría dedicarte algún día a algo que no fuese deportes?

 

Me habría encantado formar parte de un grupo de música, pero como tengo los dedos de morcilla y tocar la guitarra tampoco se me da bien (risas). Cosas relacionadas con la música.

 

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